viernes, 12 de diciembre de 2008

Cuentos a la orilla del sueño....


Cuentos a la orilla del sueño es un artículo de Antonio Rodríguez Almodóvar, en este texto se recoge la opinión del autor de un tema que no se pierde por mucho que pasen los años. Este tema son los cuentos que padres y abuelos cuentan a sus hijos o nietos cuando están al borde del sueño. Hay muchísimos cuentos que pasan de generación en generación y tan solo se cuentan cuando el niño está relajado en la cama y preparado para desplegar toda su imaginación en el mundo de los sueños, parece que solo existe el sentido de estos cuentos cuando los niños se van a dormir, es decir, que solo tienen sentido cuando son contados por la noche y no a plena luz del día a cualquier hora.

Todos lo vemos y estaremos de acuerdo con que la sociedad va evolucionando y con ella muchas de las costumbres que desde hace siglos nos acompañan en nuestra vida cotidiana, en este artículo se intenta manifestar que una de las costumbres más dulces, como es la de contarle un cuento al niño, no se debe de perder, aunque hoy en día tanto el padre como la madre deben trabajar para sacar su hogar a delante no deben descuidar a sus hijos en un momento donde se demuestra la inocencia de éstos, y es cuando se le cuenta una historia placentera para que así sea también su sueño.
Por todo ellos algunos autores y algunas editoriales se han tenido que adaptar a las exigencias de nuestros tiempos y de los padres, es decir, los padres ya no tienen todo el tiempo del mundo para dedicárselo a sus hijos, la compra, el trabajo, diversas tareas que ocupan mucho tiempo… por ello se han creado cuentos cortos llenos de imágenes para que los padres puedan seguir con esta costumbre y no descuiden a sus hijos (lo más importante que tienen) ni sus tareas laborales.
Yo me planteo una cuestión y es que, una vez que nos metemos en la cama y estamos preparados para el mundo de los sueños, no tardamos mucho tiempo en caer rendidos a ellos, por eso no veo que el contarle un cuento al niño nos lleve muchos minutos ni horas sino que nos tenemos que fijar no en el tiempo, sino en la carita de satisfacción cuando un niño nos pide que le contemos un cuento. No solo estamos creando un vinculo de afectividad sino que también estamos estimulando el sueño de éste así como dejando volar su imaginación.
Una recomendación del autor del artículo es que cuando contemos un cuento al niño siempre es mejor que no lo sepamos de memoria, que aunque no lo sepamos ciertamente como es podemos hacer variantes y jugar también nosotros con nuestra imaginación para podernos meter con ellos en ese mundo fantástico.
Si contáis alguna vez un cuento a un niño al borde del sueño que sea con vuestra voz, porque el mensaje estará doblemente recibido por su cabecita, llevadle a un mundo de fantasía, paz y tranquilidad y así conseguiremos que tenga un sueño inocente y placentero.
¡¡¡Dulces sueños!!!

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